Publicado el 11/06/2025 por Administrador
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La ciudad de Graz, en Austria, se encuentra sumida en una profunda conmoción tras el tiroteo ocurrido en el instituto BORG Dreierschützengasse, donde once personas —incluido el atacante— perdieron la vida en un hecho que ya se considera la peor tragedia escolar en la historia reciente del país.
El lunes 10 de junio, un joven de 21 años, exalumno del centro, ingresó armado con una pistola y una escopeta, y abrió fuego en al menos dos aulas del colegio. Nueve estudiantes, un profesor y el propio agresor murieron en el ataque, mientras que más de una docena de personas resultaron heridas, algunas de ellas en estado crítico. El atacante se suicidó minutos después en el baño del edificio, poco antes de que las fuerzas especiales tomaran el control de la escena.
En respuesta inmediata, el canciller austríaco Christian Stocker decretó tres días de luto nacional. Las banderas ondean a media asta, los actos públicos han sido suspendidos y todo el país guardó un minuto de silencio este miércoles a las 10 de la mañana en memoria de las víctimas. Graz, epicentro de la tragedia, se paralizó por completo mientras miles de ciudadanos encendían velas frente al instituto, en una vigilia marcada por el dolor y la incredulidad.
La policía desplegó más de 300 efectivos para atender la emergencia, incluidos comandos especiales y unidades antiterroristas. La intervención fue rápida: en menos de 20 minutos, las autoridades evacuaron el centro y aseguraron las instalaciones. Aun así, el impacto psicológico es profundo: más de 300 alumnos han sido asistidos por equipos de contención emocional.
En el domicilio del agresor, las autoridades encontraron una carta de despedida, un video dirigido a su madre y un artefacto explosivo que no llegó a activarse. Aunque las investigaciones están en curso, se baraja como posible causa un historial de acoso escolar no resuelto, aunque aún no se ha establecido un móvil oficial.
El debate sobre el acceso a armas se reabrió con fuerza. Austria tiene uno de los índices más altos de tenencia de armas per cápita en Europa, y el atacante poseía las suyas de manera legal. Tanto funcionarios del gobierno como organizaciones civiles han exigido reformas urgentes a las leyes de control de armamento, señalando que la tragedia pudo haberse evitado.
El presidente Alexander Van der Bellen calificó el día como “uno de los más oscuros en la historia del país” y expresó su solidaridad con las familias afectadas. También se comprometió a impulsar nuevas políticas de seguridad escolar y prevención de violencia juvenil.
Mientras tanto, la comunidad educativa del país se une al luto. Escuelas de todo el territorio realizaron actos conmemorativos, y el Ministerio de Educación ha iniciado una revisión de protocolos de emergencia y apoyo psicológico en los centros escolares.
La sociedad austríaca, reconocida por su tranquilidad y alto estándar de vida, enfrenta ahora el desafío de sanar una herida colectiva. El tiroteo ha dejado no solo víctimas mortales, sino una sensación de vulnerabilidad inédita en una nación que, hasta ahora, había logrado mantenerse al margen de este tipo de tragedias.