Publicado el 29/06/2025 por Administrador
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El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, generó una nueva polémica al calificar como "repugnante" la reciente Marcha del Orgullo celebrada en Budapest, donde participaron cientos de miles de personas en apoyo a la comunidad LGTBIQ+. En un encendido discurso, acusó a la Unión Europea de estar detrás de la organización del evento, señalando que fue “ordenado desde Bruselas”.
Orbán criticó con dureza la presencia de drag queens, hombres con vestimenta llamativa y la distribución de información sobre tratamientos hormonales. A su juicio, estos elementos no solo son ofensivos, sino que buscan socavar los valores tradicionales de Hungría.
Aunque su gobierno había intentado prohibir la marcha bajo el argumento de “proteger a los menores”, el alcalde de Budapest, Gergely Karácsony, permitió su realización como una actividad municipal. Esto posibilitó que la marcha se desarrollara sin autorización directa del Ejecutivo, pero con respaldo institucional local.
La movilización superó las expectativas. Según organizadores y autoridades policiales, más de 200.000 personas participaron de manera pacífica en lo que ya se considera la manifestación LGTBIQ+ más multitudinaria de la historia húngara.
El líder ultraconservador advirtió que, sin un gobierno fuerte y nacionalista, Hungría perdería su soberanía ante las imposiciones de Bruselas. Para Orbán, la Marcha del Orgullo fue un acto político dirigido desde el extranjero para “destruir los valores morales del país”.
En contraste, el alcalde Karácsony celebró el evento como un triunfo de la libertad y los valores europeos, destacando la presencia de más de 70 eurodiputados y diplomáticos que marcharon en señal de apoyo a los derechos humanos y la diversidad.
Desde la Unión Europea, altos funcionarios respaldaron la marcha y condenaron los intentos de censura. Recordaron que la libertad de reunión y la lucha contra la discriminación son pilares fundamentales del proyecto europeo.
Este nuevo enfrentamiento evidencia el choque de visiones entre el modelo nacionalista promovido por Orbán y el marco liberal y pluralista que defiende la Unión Europea. La retórica del primer ministro húngaro se inscribe en su habitual estrategia de tensión con Bruselas, especialmente en temas relacionados con derechos civiles y libertades públicas.
La comunidad LGTBIQ+ de Hungría, por su parte, considera que la alta participación demuestra que la sociedad está más abierta que lo que refleja su gobierno. Aseguran que continuarán luchando por su visibilidad y por una legislación más inclusiva.